Tengo veintidós años y me voy a morir.



Quería decirte que me voy a morir.

Tengo veintidós años y me voy a morir.

No habrá ningún terremoto, ni seré noticia en los periódicos. Mi muerte no será ningún acontecimiento nacional, ni me enviarán mis flores preferidas, ni recibiré las cartas que siempre pido por mi cumpleaños, ni habrá confesiones de amor... porque será tarde, muy tarde.

Tengo veintidós años y es tarde. Es tarde para desear no haber muerto, porque todos vamos a morir.
Moriré igual que viví -imbécil- amando a hombres que no me han quitado la sed, habiendo dormido con heridas huecas y chistes de barrio. Moriré vestida porque aún no he aprendido a amar mi cuerpo.

Moriré con la pasión de los humanos,
rodeada de fieras mutantes,
bailando en un escenario invisible...

Porque tengo veintidós años y voy a morir.

Moriré tranquila, sabiendo que he amado a mi abuela sin medida, queriendo a mi madre por darme la vida todos los días de la mía y por tener un padre que construye castillos en silencio.

Tengo veintidós años, la misma edad que él tenía al morir.

Moriré sin saber nada. Sin conocer el nombre de las montañas de Europa -aunque me llevaré todos los pasos que he dado-, no sabré hablar muchos idiomas -sabiendo que me he conformado con entender tu lengua-. Moriré con veintidós años y sin saber nada de literatura, ni de música, ni de historia, ni de filosofía...

Y aunque ahora escribo para saber algo. Ahora sólo sé que tengo veintidós años y que me voy a morir. Que no seré lo suficiente valiente para decirte que te quiero, que no podré bailar desnuda en un río de noche, que no me habré protegido de los hombres malos y que no habré salvado a nadie de la tormenta -todos estamos en ella-.

Me voy a morir y quiero dejar por escrito que donaré todos mis órganos. Menos mis ojos; porque un día me dijiste que eran preciosos.
Y ya que me voy a morir quería pedirte que amases por mi a mi familia, que es maravillosa. (Cuando hablo de mi familia también incluyo a los que me ha regalado la vida). Ama, ama, ama mucho.
Que me voy a morir.
Y tú también.

Un placer tenerte en mi piel, espero que hayas disfrutado.