Yo no me cuento lo que me sucede.
No tengo por costumbre hablar de lo evidente.
Lo evidente está ahí, todos lo veis.
Ahora, por ejemplo, veis mi dolor.
Y hay días, como hoy, que me apetece quedarme ahí. Conmigo. Contándome lo que me sucede, por evidente que parezca, hablándome, acariciándome las heridas, siendo observadora de mis propias acciones y recordando la vida que me gustaría olvidar.
Un vez una persona a la que quería mucho me abrazó mientras lloraba y me dijo que a veces había que romperse para saber de qué estábamos hechos.
Yo creía saber de qué estaba hecha.
Con catorce años devoraba más libros de teatro que bocas ajenas y me gustaba dármelas de lista consumiendo literatura para adultos.
Entonces entendí que yo estaba hecha de la materia de los sueños y que mi nombre era todo lo que me definía.
Ahora ¿Dónde están mi sueños? Veo los pedazos pero no encuentro mi materia, veo los pedazos de algo que está roto pero no tengo muy claro de qué estoy hecha.
Quizá no estoy rota, simplemente estoy sin acabar.
Un placer tenerte en mi piel espero que hayas disfrutado.
